Investigación
Programa Ind. Dáder
2005-2010
Programa Ind. Dáder
Programa Ind. Dáder

Consciente de que el farmacéutico es el profesional sanitario más accesible al ciudadano y al que, a menudo, se recurre para obtener consejos sobre salud, la Fundación Abbott apostó decididamente por fomentar la implantación de la Atención Farmacéutica, entendiendo como tal el desarrollo por parte de estos profesionales de funciones como la indicación y el consejo farmacéutico, el seguimiento o la educación sanitaria.

A este propósito respondió el Programa Ind. Dáder, un proyecto de investigación, desarrollado por la Universidad de Granada y la Fundación Abbott, con la colaboración de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) y la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (SEFAC). Su objetivo es desarrollar un modelo de actuación en indicación farmacéutica adaptado al Documento de Consenso Español en Atención Farmacéutica auspiciado por el Ministerio de Sanidad y Consumo.

El Programa Ind. Dáder se dio a conocer el 22 de noviembre de 2005, en la Real Academia Nacional de Farmacia, mediante la presentación de la “Guía de Indicación Farmacéutica”. Mediante esta iniciativa se pretende proporcionar a los farmacéuticos las herramientas adecuadas para diferenciar los síntomas menores de los que no los son; y establecer protocolos de actuación ante la consulta de un síntoma menor, así como criterios de derivación al médico cuando el problema que presenta el paciente necesite un diagnóstico.

Para la aplicación del Programa Ind. Dáder, se diseñaron una serie de acciones que mejoren la atención al usuario de oficina de farmacia y reduzcan la presión asistencial en las consultas de Atención Primaria, contribuyendo a que las recomendaciones que se hacen desde las farmacias estén en total sintonía con la labor que realizan los médicos de familia desde los centros de salud.

En este  sentido, la Fundación Abbott, semFYC, SEFAC y el Grupo de Investigación en Atención Farmacéutica de la Universidad de Granada, suscribieron el 26 de julio de 2006 un acuerdo de colaboración para la elaboración de protocolos de indicación farmacéutica consensuados.

Fruto de este acuerdo fue la realización y publicación de la Guía “Protocolos de Indicación Farmacéutica y Criterios de Derivación al Médico en Síntomas  Menores”, cuya presentación tuvo lugar el 22 de Abril del 2008.

La Guía describe un total de 27 síntomas menores, que han sido seleccionados y desarrollados por médicos de familia y farmacéuticos comunitarios en función de la frecuencia con la que son consultados en la oficina de farmacia. La información que se proporciona de cada uno de los síntomas se ha basado en una revisión científica y en los conocimientos y experiencia de los autores, lo que confiere a la Guía una alta calidad técnica y un enfoque eminentemente práctico.

En esta Guía se describe cada síntoma menor, diferenciándolo de otros procesos no banales, sus causas más frecuentes, los criterios de derivación al médico y las recomendaciones de tratamiento. Así, se recogen tanto medidas de tipo no farmacológico como información sobre la elección de medicamento sin receta más adecuado en función de su efectividad y seguridad, según la evidencia disponible.

Con la finalidad de conocer las características de las consultas sobre síntomas menores que se reciben habitualmente en las oficinas de farmacia y la satisfacción de los usuarios con la actuación protocolizada del farmacéutico, el Grupo de Investigación en Atención Farmacéutica de la Universidad de Granada realizó durante 2009 un estudio en el que participaron 300 farmacéuticos de 23 provincias de toda España.

Entre las conclusiones de esta investigación, para la que se formó a un grupo de farmacéuticos en el abordaje de síntomas menores de forma protocolizada y se utilizó la Guía referida específica para este tipo de dolencias, se encuentra el dato de que un 86% de las consultas al farmacéutico por síntomas menores se resuelven en la oficina de farmacia.

El estudio revela también un alto grado de satisfacción con la intervención del farmacéutico. El aspecto mejor valorado fue la satisfacción general con el servicio prestado, y el peor valorado fue la información de la que disponía el farmacéutico sobre los efectos secundarios del tratamiento.